El circo de la tele

Vergüenza, impotencia, rabia. Eso es lo que sentí ayer al poner cierto canal de televisión en el cual comenzaba la segunda edición de un concurso de talentos infantil. El hecho a debatir, o quizás denunciar con este escrito no es que los críos compitan, o que muestren su talento especial (en lo que suele consistir un concurso de este tipo) sino lo que realmente se mostró en él. Reconozco que puse el programa con la intención de ver a las posibles futuras estrellas del país, ya que todos sabemos que aún hay mucho talento sin salir a la luz, pero me sorprendí al encontrarme todo lo contrario. Y claro, no pude resistirme a compartirlo con mis compañeros de Pedagogía y Educación Social, generando un debate bastante interesante.

Voy a pasar a analizar lo que vi ayer parte por parte, porque hay para rato.

El primer personajillo que me encontré fue un “rapero”. El rap me gustó, un tanto falto de modestia, pero bueno, los raps suelen ser de este estilo así que podemos pasarlo. Lo que no me esperaba es que esa chulería continuase en la valoración, y lo más grave, que la gente le riera las gracias. Con esa actitud, y siendo un programa que estoy seguro que ven niños, el ejemplo que se está dando es “haz lo que quieras que yo te aplaudo”. No sé si es el papel que está interpretando el niño, que en ese caso mal por el programa, o el niño es así (en este caso no me voy a meter cual es el origen). En todo caso, no hay justificación. Por otra parte, niñas de 5 años haciendo twerking, muy ligeritas de ropa por cierto, ante millones de personas me impactó mucho más. Esto no creo que merezca ningún análisis, está todo dicho.


Respecto a la competición, el talento, que era lo que debía ser valorado, quedó en segundo plano en ciertas ocasiones. Sinceramente, me esperaba una argumentación más sólida del jurado a la hora de seleccionar los niños que pasaban a la siguiente ronda.  El hecho de justificar la eliminación en base al idioma en el que se ha cantado es un tanto vulgar. Sí, en este caso el cantar en inglés perjudicó a una niña, ya que a Mónica Naranjo le “gusta más el español que la lengua sajona”.  Puede que el chaval que cantó en español lo hiciera mejor, pero justificarlo solamente con el idioma es un poquito pobre.


No vamos a pararnos a buscar culpables, porque aquí hay mucho debate. ¿La tienen los padres? ¿La tiene la cadena o el programa? ¿Los propios niños? No creo que los niños tengan la culpa de participar en un programa que lo que busca es ganar audiencia con el espectáculo que algunos ofrecen, en vez de buscar verdaderos talentos y valorar el trabajo de quien se lo merece. Los niños ven la televisión, y sus iguales, los protagonistas de este programa, están influyendo directamente en su educación. ¿Este es el ejemplo que queremos dar? Lo que está claro, es que no podemos crear un monstruo y luego quejarnos de que está destrozándolo todo. Afirmaciones como "las niñas cada día están más salidas" o "cada día fuman y beben antes o están muy subiditos" las oigo todos los días. ¿Os extraña? Es lo que ven por la tele. Llegados a este punto cualquier niño del país puede pensar, "si a este le aplauden por decir tacos, ¿por qué a mí no?"


Pero bueno, supongo que la televisión es así, lo que manda es un número y ser los primeros en parrilla, mientras que la educación, los valores y el respeto cada día se acercan con más peligro a un precipicio infinito. El circo ha vuelto a la ciudad y el público no para de aplaudir. 
JON ANDER B.

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