Los niños de hoy en día, y también los de antes, se ven obligados a resolver incontables cuentas sistemáticamente sin razón alguna. Es incalculable el número de divisiones y multiplicaciones que deben abordar estudiantes de entre 6 y 12 años, fuera de un contexto lógico.
Es cierto que se trabajan los problemas matemáticos, muchas veces con enunciados surrealistas, pero que aún asi hacen ver cierta utilidad a la hora de realizar la operación, ya que tiene un fin determinado: salir de una situación problemática.
Sin embargo, realizar 10 divisiones en el cuaderno no es explicable, y mucho menos útil, si son muy complejas*. Como hemos dicho antes, debemos contextualizar estas operaciones para que se den cuenta de su verdadera utilidad, y trabajarlas en las aulas. Como refuerzo diario es recomendable hacer algún problema, pero 20 divisiones en una hoja de papel puede acabar frustrando a los niños/as.
Tenemos a nuestra disposición calculadoras, tanto esos aparatos en sí, como en los diferentes dispositivos móviles que la mayoría tenemos. Pero en pleno avance tecnológico seguimos creyendo que la calculadora no es un aparato útil en la educación primaria y la seguimos prohibiendo, como si facilitar una operación que no tiene sentido fuera un delito.
Tenemos a nuestra disposición calculadoras, tanto esos aparatos en sí, como en los diferentes dispositivos móviles que la mayoría tenemos. Pero en pleno avance tecnológico seguimos creyendo que la calculadora no es un aparato útil en la educación primaria y la seguimos prohibiendo, como si facilitar una operación que no tiene sentido fuera un delito.
¿Es la calculadora el "coco" del que las canciones infantiles hablan?
*¡Ojo! Todos los contenidos que se trabajan son esenciales para la formación básica y son de utilidad. Lo que se critica aquí es el método de enseñanza de los contenidos que estamos tratando.









