Teacher, ¿podemos hacer un "buhalce"?

La enseñanza de la lengua inglesa, al menos en la educación primaria se realiza mediante el trabajo de temas cotidianos, como pueden ser la casa, el cuerpo humano, los animales o el tiempo. En clases extraescolares no iba a ser menos. Esto no deja mucho lugar a que los niños y niñas desarrollen demasiado su imaginación, ya que el libro marca mayormente lo que tienen que hacer. Por comodidad, muchos profesores se limitan a ello (reconozco que es muy cómodo), pero yo he querido ir más allá. 

Los más cercanos a mí conocerán a estas aturas que mis alumnos de cuarto son habitantes de un nuevo planeta, y que han construido sus propias ciudades, con su fauna y flora particulares. Pues bien, ha llegado el momento de trabajar los animales y nos hemos planteado lo siguiente: Todos conocemos los elefantes, los pingüinos, los tigres... Ya que es nuestro propio espacio, ¿por qué no creamos nuestros propios animales? Y así surgió el buhalce, entre otras especies.

An owlose

Según estos habitantes, el buhalce (owlose en inglés -owl and moose-) es un animal herbívoro que vive en África. Sin embargo, no puede volar. Quizás sea por el tamaño de sus cuernos... 

De esta manera, además de trabajar el contenido relacionado con el tema (descripción, tipos de animales, adjetivos...) los niños desarrollan su imaginación, trabajan en grupo, toman sus propias decisiones, y lo mejor de todo, ¡se lo pasan en grande! 

¿Qué estamos enseñando?

El otro día en clase con mis alumnos de secundaria surgió una frase muy interesante: Las escuelas no enseñan a los niños las cosas importantes que necesitan saber para ser adultos. 

Les pregunté su opinión sobre esa afirmación, y la respuesta de una de mis alumnas fue la siguiente: Estoy de acuerdo. Yo por ejemplo si alguien se ahoga, no se como salvarlo. Me sorprendió la rapidez y contundencia con la que respondió. Le respondí que yo había aprendido a hacerlo dos semanas antes. Nos llevamos más de diez años. Quieren aprender cosas que realmente les vayan a servir, y muchas veces no se les da la oportunidad.

Nos centramos más en los meros contenidos que en su aplicación en la vida real. Según muchísima gente, somos de las generaciones más preparadas, pero no tenemos ni idea de la vida. Y es algo con lo que coincido personalmente, aunque me duela. Nos centramos en memorizar que la revolución francesa fue en 1789, pero no sabemos usar una calculadora, o un mapa. Sabemos que Edison se llevó los méritos de la bombilla, pero no sabemos hacer fuego con un palo y unas piedras, algo muy útil en caso de emergencia.

Casos extremos, pero que invitan a la reflexión. ¿Para qué estamos preparando realmente a nuestros alumnos?

Memorización vs Aprendizaje

Hace unos días encontré un artículo en el que unos pedagogos alertaban de que los exámenes basados solamente en memorizar no sirven para aprender.  Sin embargo, en la mayoría de universidades -por no decir todas-, a la hora de cursar este Grado se le da más importancia a aprobar el examen final que a ser capaz de aplicar ese contenido a casos prácticos que un pedagogo puede encontrarse en su trabajo a diario. Examen para el cual, como no, hay que memorizar fechas, autores y demás datos que se encontrarán a mano a la hora de cumplir con su labor en el futuro. 

Por tanto, nos encontramos con que según los pedagogos, memorizar no sirve para aprender, pero hay que memorizar para ser pedagogo. 



Las funciones generales del tutor. 

En un examen, el tema a desarrollar aparecerá así, literalmente, teniendo que citar dichas funciones de memoria. ¿De qué sirve saberte tus funciones si no sabes llevarlas a cabo? 

Imagine que es tutor de cuarto curso de primaria. Se ha creado un conflicto entre dos alumnos de su clase, y esto afecta directamente al clima del aula. ¿Qué medidas tomaría con los alumnos/as? ¿Y con las familias? 

En este caso, además de tener claras las funciones, hay que saber aplicarlas para resolver un problema que puede darse en un ambiente de trabajo un día cualquiera. Pasamos de vomitar contenido en un examen a un caso real que hay que intentar resolver por el bien de toda la clase, y por supuesto, por el de dichos alumnos. 

Porque al final, ese es el objetivo de unos estudios universitarios. Preparar a los alumnos para el puesto de trabajo, desarrollar el pensamiento crítico y que seamos capaces de resolver conflictos y desenvolvernos en situaciones reales. Los loros viven en África. Al menos el de la foto.

JON ANDER B.