Stop creatividad

Desde que la educación está inmersa en un proceso de cambio hacia mejor -quiero pensar-, y los nuevos maestros tienden a escuchar a los alumnos, se está hablando de dejar a los niños que expresen sus ideas, opiniones, sentimientos, y su visión sobre la vida. Pero esto no ha sido así siempre. 

Aún me viene a la memoria la imagen de una maestra que tuve en Educación Infantil, y que recordaré, por desgracia o para bien, el resto de mi vida. Sería por el año 97 o 98, quien sabe, cuando estábamos haciendo varios dibujos. No se si estábamos dando las señales o qué, lo que sí recuerdo es que quise pintar la señal de "Stop". La pinté de azul. La reacción de aquella docente fue romper el dibujo delante de mis narices, y decirme que lo repitiera. La pinté entonces de amarillo.  Una vez más, el folio quedó partido en mil pedazos en la papelera. Entonces ya sí que la pinté de rojo, como supuestamente era.

¿Pinté mal las dos anteriores? En su momento creía que sí. Pero luego me di cuenta, tengo 4-5 años, y así es como quiero mi señal. Porque era mi dibujo, de nadie más. A raíz de esa experiencia, y siendo ahora yo el que trabaja con niños/as de esa edad, les dejo que pinten a su gusto. Y si me traen algo que parece un microondas, pero me dicen que es un castillo, bienvenido sea. Ninguno de mis alumnos acabará llorando porque a mi no me guste el sol verde, la lluvia rosa o el elefante morado que quieren pintar. Porque los niños tienen imaginación, y no somos nadie para poner muros a sus ideas. 

Y para terminar, aquí dejo mi señal. Seguro que esta vez, nadie me la rompe.

JON ANDER B.