Los caballos y el carro.

"Allá por los años catapúm, con esto me refiero a mucho tiempo atrás, vivían felices dos caballos por tierras manchegas. Los caballos tenían desde hace tiempo la obligación de tirar del carro el resto de su vida, era un pacto que habían hecho entre ambos. Los dos seguirían tirando del carro y siguiendo el camino juntos, has ta el día de su muerte. Pero con los años, el carro se volvió más y más pesado, y uno de los dos no pudo más. No quiso tirar más del carro, no se veía con fuerzas. Había roto el pacto. El otro, por mucho que quería seguir tirando, no podía con el peso de su compañero más el peso del carro, por lo que, al ver que solo con su fuerza no era posible seguir, decidió soltarse, tanto del carruaje como del compañero, y salió corriendo por el camino, en solitario. Harto de seguir el camino estipulado, decidió salirse de él, y... ¿qué fue lo que descubrió? La libertad. Era libre, sin ataduras. Decidió investigar y marchar por otros caminos, desconocidos para él. Si, al principio siempre le daba miedo avanzar un paso por lo que pudiera suceder, pero "quien no arriesga no gana" pensó. Y paso a paso, consiguió seguir su propio camino, conoció nuevas ciudades, un nuevo mundo. Vivió feliz, lejos de aquel carro que tanto le pesaba."  

JON ANDER B.

Cuestión de experiencia.

Es curioso como en esta sociedad en la que poco a poco vemos como no hay oportunidades laborales-o las hay muy pocas- la experiencia es uno de los requisitos que se exigen para la contratación en varias empresas. A raíz de esto yo me pregunto... ¿Cómo quieren personal con experiencia si no dan oportunidad a conseguirla?

Es cierto que hay ciertas tareas requieren experiencia, pero incluso la gente que la tiene ha tenido su primer día de trabajo, o su primer contacto con la misma. Ninguno de nosotros en este mundo nacemos aprendidos, sino que por el camino vamos aprendiendo de los errores, y es que la vida es eso, un error tras otro, del que se aprende y te levantas para seguir avanzando. Por tanto, creo que la gente que ahora mismo es la que tiene esa experiencia acabará por jubilarse, y si no se ha dado oportunidad a los jóvenes para ir cogiendo esa experiencia exigida, con el tiempo no habrá gente con esa formación -la teoría no lo es todo- para cumplir con esos puestos. ¿Qué harán entonces esos jefes exigentes? Pues no tendrán mas remedio que aceptar a la gente no formada precisamente porque no se les ha dado la oportunidad cuando se pudo. Y vendrán las pérdidas. Todo tiene un comienzo y un final, y una lección de por medio. Todos merecemos una oportunidad.
JON ANDER B.

'Titulítis', una moda en extensión.

¿Vocación? Puede. Pero hoy en día se ha puesto de moda una moda que es que cuanto más títulos tengas que acrediten tu formación, más papeletas tienes para que el puesto sea tuyo. El no disponer de un título te hace automáticamente inferior a una persona que lo tiene -profesionalmente hablando- aunque realmente su nivel no te llegue ni a la suela del zapato. Y esto es así. Mucho título suelto que dice que tienes un nivel que no es verdad, y dependiendo del idioma la cosa cambia. ¿Es justo que la exigencia del examen de una lengua en la que te has criado, con la que has vivido toda la vida sea mayor que la de una lengua extranjera? Pues parece ser que sí. Sigo pensando que los títulos no reflejan necesariamente la realidad. Y a mi no me gusta que me digan que no tengo nivel en un idioma que lo he hablado toda mi vida, que es mi idioma, por fallar 20 preguntas más que rebuscadas cuando existen mas de 5 variables -dialectos, maneras de hablar o como queráis- en toda la región, las cuales se mezclan de manera continua, tanto en el ámbito coloquial como en el profesional. Muchos docentes demuestran no tener ese nivel, e incluso hay algunos que no disponen del título y sin embargo, esos mismos son los que luego te exigen un nivel del que ni ellos disponen. ¿Solución? No la sé. Solo tengo claro que debo ir a conseguir tantos 'papelitos' como pueda, para que alguna vez al menos pueda trabajar en algún sitio... si es que hay trabajo. 
JON ANDER B.