Los caballos y el carro.

"Allá por los años catapúm, con esto me refiero a mucho tiempo atrás, vivían felices dos caballos por tierras manchegas. Los caballos tenían desde hace tiempo la obligación de tirar del carro el resto de su vida, era un pacto que habían hecho entre ambos. Los dos seguirían tirando del carro y siguiendo el camino juntos, has ta el día de su muerte. Pero con los años, el carro se volvió más y más pesado, y uno de los dos no pudo más. No quiso tirar más del carro, no se veía con fuerzas. Había roto el pacto. El otro, por mucho que quería seguir tirando, no podía con el peso de su compañero más el peso del carro, por lo que, al ver que solo con su fuerza no era posible seguir, decidió soltarse, tanto del carruaje como del compañero, y salió corriendo por el camino, en solitario. Harto de seguir el camino estipulado, decidió salirse de él, y... ¿qué fue lo que descubrió? La libertad. Era libre, sin ataduras. Decidió investigar y marchar por otros caminos, desconocidos para él. Si, al principio siempre le daba miedo avanzar un paso por lo que pudiera suceder, pero "quien no arriesga no gana" pensó. Y paso a paso, consiguió seguir su propio camino, conoció nuevas ciudades, un nuevo mundo. Vivió feliz, lejos de aquel carro que tanto le pesaba."  

JON ANDER B.

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