No renuncies a tus sueños.

No me entiendo a mi mismo. Es verdad, no me entiendo. Y es que cuando me aburro me da por pensar. Y ahora me aburro, por lo tanto pienso. Me pongo a pensar de una manera en cosas imposibles o difíciles de conseguir, pero lo peor no es eso. Lo peor es que siento que estoy atascado, y no avanzo. Desde  septiembre, tengo marcado un objetivo al que no renuncio para nada, y todavía sueño con lograrlo. No es unsueño porque sé que es posible, pero estoy atascado. Queda poco tiempo, y nada me garantiza que pueda seguir adelante el próximo año. 
Es por eso por lo que siento que debo aprovechar cada instante lo máximo posible, e intentar avanzar todo lo posible en las próximas semanas. Y esto es como una competición. Hay un objetivo marcado para el final de temporada y cada día es una final a jugar. Hay que sacar el máximo partido a esas finales para lograr los objetivos, y mientras sea posible, no renunciar a nada que quieras. Lo malo es que el miedo al fracaso siempre es un factor influyente que, muchas veces, deberíamos apartarlo. Y es que es difícil ganar sin jugar, ni llegar sin arriesgarte.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario